El término negocio deriva
de las palabras latinas nec y otium, es decir, lo que no es
ocio. Para los romanos otium era lo que se hacía en
el tiempo libre, sin ninguna recompensa; entonces negocio
para ellos era lo que se hacía por dinero.[1] Es una
ocupación lucrativa que cuando tiene un cierto volumen,
estabilidad y organización se llama empresa.[2] También
es la consecuencia de la correcta administración de
los recursos con un resultado económicamente positivo
para las partes; es importante señalar que no solamente
puede ser dinero sino relaciones de poder[cita requerida].
Por la extensión, la palabra se hizo sinónima
"de una empresa individual comercial" (tan recientemente
como el siglo XVIII) y tomaba también a veces el sentido
"del nexo de actividades comerciales" o "de
los representantes de la actividad comercial".
Específicamente, negocio puede referirse a entidades
individuales de la economía. En algunas jurisdicciones
legales, tales entidades son reguladas por la ley para conducir
las operaciones a favor de empresarios. Un negocio industrial
es referido comúnmente como una industria: por ejemplo:
Industria de entretenimiento
Industria de lechería
Industria pesquera
En su etimología negocio implica también "negación
del ocio". Esta negación del ocio o del deseo
de éste puede vincularse a la discusiones interdisciplinarias
sobre la racionalidad humana y la angustia de la muerte.
La empresa es la unidad económico-social, con fines
de lucro, en la que el capital, el trabajo y la dirección
se coordinan para realizar una producción socialmente
útil, de acuerdo con las exigencias del bien común.
Los elementos necesarios para formar una empresa son: capital,
trabajo y recursos materiales.
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